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KM CERO | DESCUBRIMIENTOS DE PRODUCCIÓN LOCAL QUE MERECEN SER COMPARTIDOS

MARÍA BARRERA

Esta historia es un tesoro. Es la de María Barrera.

Formada en Bellas Artes, ha pasado más de treinta años conservando y restaurando obras, cuidando lo que otros crearon. Una vida entera dedicada al arte desde un lugar silencioso, y sin embargo, siempre estuvo ahí otra necesidad. Más íntima. Más suya.

Y entonces pasa. Como pasan las cosas que no esperas pero lo cambian todo. Un accidente. Una pausa obligada. Y con ella, una oportunidad para desarrollar esa inquietud creativa que nunca se había ido del todo.

En ese tiempo descubre técnicas japonesas como el suminagashi o el gyotaku. Y algo encaja.


El Gyotaku botánico (魚拓) es una variante de una técnica de estampación tradicional japonesa, en la que se estampaban peces u otras variedades marítimas. María los reemplaza por plantas y las imprime en tinta sobre papel (washi) o tela en la que previamente ha creado un patrón único e irrepetible a través de suminagashi.

"Me encontré con un mundo mágico, me enamoré de la sencillez y la belleza en las pequeñas cosas"

Y así empiezan a surgir sus estampaciones japonesas. Son obras con una fuerza difícil de explicar y muy fácil de sentir. No son solo piezas, son pausas, son una invitación a mirar distinto. A bajar el ritmo.

"En cada mancha se encuentra una narrativa silenciosa que te invita a ralentizar y apreciar la belleza."

Hoy su obra se puede contemplar -y afortunadamente comprar- en exposiciones seleccionadas y en su perfil de Instagram @mariabarreraarte.

En Paulet hemos caído rendidas. Nos declaramos admiradoras de María, de su sensibilidad y de su trabajo.